Hemos tenido momentos de todo tipo: Nos hemos divertido en el parque y en la piscina, hemos reflexionado y rezado en diversas iglesias, hemos pasado calor caminando hacia una nueva etapa, etc. Pero quizás lo mejor han sido los encuentros musicales de las Hermanas Agustinas en el Albergue Parroquial de Santa María, donde hemos compartido experiencias con el resto de peregrinos que llegaban. Gracias a las Hermanas por su atención, su disponibilidad, y sobre todo por hacernos sentir como uno más de su familia.
Gracias muy especiales a los pacientes por cada momento vivido a su lado, por su comportamiento ejemplar, pero sobre todo por las enormes ganas e ilusión con las que han vivido estos tres días. Tambien gracias a los demás voluntarios por compartir esta experiencia conmigo. Espero que éste sea el primero de muchos más años de peregrinación hacia Santiago de Compostela, y esto se convierta en una tradición. Serán días muy difíciles de olvidar.
Soraya, una caminante



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